En Fitur, se siente con efervescencia el crecimiento que ha tenido el turismo

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El crecimiento del turismo mundial se sintió con especial efervescencia en la última edición de la Feria de Turismo de Madrid donde desde hace una década Colombia ha tenido una presencia destacada. 2019 no fue la excepción.

Este año el número de participantes creció un 11%. Es un reflejo de lo que está pasando en el mundo. Las llegadas de turistas internacionales crecieron 6% en 2018, llegando a los 1.400 millones, según el último Barómetro Mundial de Turismo de la OMT.

Zurab Pololikashvili, secretario general de la OMT, comentó algo que en Colombia tenemos muy claro porque lo estamos viviendo en carne propia y es que el crecimiento del turismo confirma que el sector se convirtió en uno de los motores más poderosos del desarrollo económico a nivel global.

Que por ello tenemos la responsabilidad de gestionarlo de manera sostenible para traducir esta expansión en beneficios reales para todos los países y, en particular, para las comunidades locales, creando oportunidades de empleo y emprendimiento. Como parte de esa lógica, la OMT enfocó su estrategia 2019 en la educación.

Para este año la OMT proyecta un crecimiento de entre 3% y 4% en las llegadas internacionales. Por un lado, el panorama es favorable por la estabilidad de los precios del combustible, el aumento en la conectividad aérea. Por el lado negativo tenemos una perspectiva de desaceleración económica mundial, la incertidumbre relacionada con el Brexit, así como las tensiones geopolíticas y comerciales.

Pololikashvili espera que la digitalización, los nuevos modelos de negocios, los viajes más asequibles y los cambios sociales sigan dando forma al sector, por lo que tanto el destino como las empresas deben adaptarse si quieren seguir siendo competitivos.

África se articula y coordina

El secretario ejecutivo me invitó a ver el caso de África. Me llamó positivamente la atención de que los africanos se presentan articulados y mantienen una permanente coordinación entre los gobiernos. Con ocasión de Fitur organizaron un Foro de Inversiones y Negocios Turísticos para África, hicieron alianzas y firmaron convenios de todo tipo entre ellos y con terceros. Es un ejemplo para los latinoamericanos que vamos cada cual por su lado.

Debo decir que la organización de la feria ha sido impecable, pese a la enorme cantidad de actividades y eventos que no es posible conocer. La agenda académica, por donde difícilmente pasan los expositores de los pabellones por obvias razones de sus compromisos comerciales, ofrece nada menos ni nada más que la actualización de tendencias, el conocimiento de experiencias exitosas y la actualidad de lo que sucede en el mundo del turismo. Hay cinco salas simultáneas que funcionan todo el día y por donde entran y salen los expertos. Es como un enorme pastel del que solo podemos aprovechar una pequeña tajada.

Fitur estrenó nuevas secciones, como la de festivales, la de música alternativa, la sección de cine – sobre destinos y producciones- y un espacio dedicado íntegramente al turismo sostenible. Así, apenas mencionados, parece poco, pero su programación indicaba que estaba repleto de posibilidades. Lo de cine, de cómo promover destinos para la producción cinematográfica es un nicho muy interesante.

Destaca también la puesta en marcha del Observatorio Fitur Next, que en los próximos tres años actuará de plataforma para identificar, analizar y divulgar los modelos de turismo que generen impacto positivo en las experiencias de los visitantes, las vidas de los residentes, el desarrollo de los destinos y el equilibrio del planeta.

La presencia de la tecnología en el sector turístico ha ganado peso, en respuesta al proceso de transformación digital que está impulsando el sector. A ellos se añaden las secciones Fitur Know How & Export y FiturthechY centradas en las tecnologías de vanguardia.

Déjà vu

Del paseo por la feria, al margen de su propósito central de los negocios y la promoción, me quedé con la sensación de que la promoción de los países no ha sufrido grandes novedades en esta década. Se mantienen los formatos tradicionales. Por América ves folclor y color, los charros mexicanos, las reinas panameñas, las palenqueras colombianas; música, alegría, filas para el café, para el tequila, el ron y para los pasabocas; y la gente con su carrito amontonando folletos, expositores pescando operadores, operadores cazando inversores y toda la cadena a todo vapor. Un mundo fascinante, pero algo repetitivo.

Por Asia o África es también un poco más de lo mismo: artesanos, trajes típicos, fotografías exóticas, pulseras, bolígrafos y más papeles. Siempre ha funcionado así, pero me preguntaba, ahora desde el otro lado, si rodear los negocios con actividades, si atraer decenas y decenas de personas para que visiten el stand, es tan efectivo como pensamos.

Este año varios expositores incluyeron en sus atractivos activaciones de realidad aumentada para conocer los destinos, juegos interactivos y simulacros de turismo activo. El FiturtechY tenía el robot “Pepper su recepcionista”. El robot Pepper reconoce las emociones básicas de su interlocutor humano, puede hacer una reserva u ofrecer información turística.

También fue notable la presencia de los conceptos sobre el cuidado de la naturaleza. La conciencia sobre un turismo sostenible es cada más evidente y no cabe duda de que las próximas generaciones serán más proteccionistas.

El turismo está en un momento de efervescencia. Da gusto verlo en ebullición.

Lea el artículo en La República aquí

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