“Dejemos atrás la timidez exportadora”

La columna que escribí para el especial de exportaciones de La República, 19 de abril de 2016.

Dejemos atrás la timidez exportadora

Lea el texto aquí:

Dejemos atrás la timidez exportadora

María Claudia Lacouture
Presidenta de ProColombia
@mclacouture

Todos los análisis concluyen que en 2016 el contexto externo seguirá siendo complejo para los mercados latinoamericanos, que se sentirán los efectos de las mismas tendencias globales que predominaron en 2015: un crecimiento relativo de Estados Unidos, una recuperación apenas perceptible en Europa y un estancamiento de China.
Trasladando el contexto a Colombia la coyuntura se presenta más como una oportunidad. Es la hora de cambiar el paradigma exportador: mermar la dependencia de los productos tradicionales, darle mayor valor agregado a nuestra oferta, salir a competir, buscar nuevos mercados, insertarnos en las cadenas globales.
Depender de los commodities nos hace vulnerables. El bajonazo de los precios de las materias primas es una de las fuentes de desaceleración que tiene a las economías que dependen de ellas, principalmente las emergentes, en un estado permanente de vulnerabilidad.
Solo el 5,2 por ciento de las exportaciones colombianas totales tiene un alto grado de tecnología y más del 80 por ciento corresponde a productos basados en recursos naturales, principalmente petróleo, carbón, banano y café, de acuerdo con información del Dane. Es decir que la oferta colombiana es de baja sofisticación, contrario a lo que el mundo está demandando.
Es el valor agregado el que le permitirá al país acceder a la gran torta del comercio internacional. La apuesta es a que nuestras materias primas adquieran una mayor sofisticación, que sean los propios empresarios colombianos quienes las transformen y lleven los bienes finales al consumidor.
Insertarse en cadenas globales es ahora un reto mayor. ProColombia identificó al menos siete sectores con potencial: lácteo, aceites y grasas de origen vegetal y animal, cacao y chocolatería, maquinaria y equipo eléctrico, abonos, plaguicidas y otros productos químicos de uso agropecuario, vehículos y autopartes, y calzado con énfasis en dotación industrial.
Colombia tiene que apostar por la triple diversificación para lograr la triple corona. Triple diversificación para los productos (más calidad, más sofisticación e innovación), para los mercados (nuevos destinos, nuevos canales, más clientes) y para las empresas (para que no sean unas pocas las que concentren el volumen). La corona está representada por más acceso, mayor demanda y mejores ingresos.
Aunque existan razones para afirmar que es más cómodo quedarse en casa, gracias al sostenido crecimiento del mercado interno, salir a buscar nuevos clientes en el mercado internacional trae más beneficios: además de obtener mejores precios, las exportaciones son el medio para mejorar los procesos productivos, obtener una mayor rentabilidad y seguridad de permanencia, aumentar la calidad y acceder a transferencia de tecnología. Es la mejor escuela en competitividad.
Analizamos las empresas colombianas exportadoras frente a las que no vendieron en el exterior entre 2011 y 2014 y encontramos que las primeras registraron una tasa de crecimiento compuesto anual del 7,5% en ingresos operacionales frente a 3,9% de las otras.
El ciclo de precios altos para las materias primas terminó, según sentenció recientemente la Cepal, lo que, sumado a la caída de los hidrocarburos, ha hecho que sintamos un fuerte remesón en el comercio exterior. Tenemos que seguir adelante y ser más atrevidos, más osados, más sofisticados. Necesitamos más y mejores exportadores y dejar de lado esa timidez exportadora.

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