Más que café, flores y petróleo

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Los siete impactos que hemos visto en estos diez años de libre comercio con Estados Unidos tienen que ver con estabilidad, cobertura, volumen, diversificación, presencia, confianza, institucionalidad e imagen.

Estabilidad, porque los beneficios arancelarios ya no dependen de las decisiones del Congreso estadounidense, como ocurría con la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de la Droga (Atpdea). Y eso también le ha dado institucionalidad y un relacionamiento más directo y menos dependiente.

Cobertura, de 5.500 productos con arancel 0 que había en el Atpdea pasamos a 11.497 artículos, ya que este año, de acuerdo con el cronograma de desgravación, 997 productos agrícolas y no agrícolas quedaron con libre arancel para ingresar al mercado de Estados Unidos. Volumen porque las exportaciones colombianas en sectores diferentes a petróleo y piedras preciosas pasaron de US$3.489,6 millones en 2012 pasaron a US$5.258,2 millones en 2021, lo que significa un crecimiento de 50,7%. Según cifras oficiales de la Dian, el TLC ha permitido que aumente en 15% el número de empresas que exportan a ese mercado: mientras en 2012 eran 3.053, en 2019 la cifra llegó a 3.504.

Diversificación porque de las 8.764 compañías que colocaron algún producto en la nación norteamericana, solo en los primeros cinco años 6.469 incursionaron por primera vez, donde llegaron 356 productos que nunca habían estado allí, Y hubo un avance fitosanitario: hoy son 101 productos agrícolas con admisibilidad en Estados Unidos. El TLC ha permitido avanzar en los pendientes que tenía el país en materia sanitaria, algunos de estos fueron admitidos en los últimos tres años. Presencia porque ya no somos solo café, flores y petróleo, sino que otros sectores económicos compiten destacando partes e insumos de la industria aérea o espacial con un crecimiento de 4.598,1%; autopartes (+260,6%); metales y sus manufacturas (+226,3%); maquinaria eléctrica (+219,9%); animales y productos derivados (+207,4%); pescados (+156,1%); azúcares y confites (+65,1%); alimentos procesados, bebidas y tabaco (+60,2%); plásticos (+48%); vegetales (+34,8%), entre otros.

Imagen porque los viajeros estadounidenses aumentaron 57,3% entre 2012 y 2021, en medio de una recuperación de los sectores económicos por cuenta de la pandemia del covid-19. (El mejor momento fue 2019, con un crecimiento comparable de los dos tiempos de 114,5%). En 2021, las exportaciones colombianas a Estados Unidos representaron 27% del total transado, siendo el principal socio comercial. En materia de inversión, históricamente ha sido el principal inyector de capital en el país y las casi 450 empresas estadounidenses generan más de 107.000 empleos directos e indirectos formales en Colombia. El TLC ha disminuido la dependencia minero-energética de Colombia en las exportaciones a Estados Unidos. Mientras en 2012, según cifras oficiales del Dane, las exportaciones no minero energéticas representaban 29% de las exportaciones totales, para 2021 su participación fue de un 60% sobre el total, doblando su participación, a pesar del difícil contexto a nivel internacional. Por su parte, el sector minero-energético pasó de representar 71% en 2012 a 40% en 2021, explicado principalmente por la baja de barriles de petróleo (US$109,45 en 2012 versus US$85 en 2021) y la fluctuación del precio del dólar. Ciertamente ahora somos mucho más que café, flores y petróleo. No obstante, estamos lejos de aprovechar todo el potencial del TLC.

Disponible en La República aquí

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