Reingeniería turística con “Encanto”

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“El próximo otoño, la nueva película ‘Encanto’ de Walt Disney Animation Studios te trasladará a Colombia, lugar donde vive una familia mágica en un hogar mágico”. Con ese mensaje, la productora estadounidense anunció el filme que lanzará hacia octubre próximo, acompañado de un corto video en el que una mariposa emprende el vuelo hacia una espléndida casa, brotan flores a su paso, las palmas de cera se erguen delante de la cordillera de Los Andes, con la música “Colombia, Tierra querida” de lucho Bermúdez como telón de fondo.

Es inspirador y pareciera el preludio de una nueva era para el turismo colombiano después de la tragedia vivida por cuenta de la pandemia. Llega en un momento culminante, justo cuando nos disponemos a reemprender las actividades, todavía asfixiados con las restricciones, pero, increíblemente, aún cargados de ilusión por lo que será la recuperación una vez hayamos vuelto a la normalidad, si es que se puede llamar normalidad.

Para otoño, que en el hemisferio norte cubre los meses de septiembre, octubre y noviembre, ya estaremos preparados para el nuevo turismo, porque si de algo nos sirvió esta parálisis turística (o nos debe servir) fue a repensar la industria, a imaginar hacia dónde ir, cómo inspirar, qué cambiar, qué corregir.

“Encanto” nos está dando una imagen reveladora en un momento oportuno: naturaleza, cultura, belleza, diversidad, montañas, magia.

Dentro de ese espíritu deberíamos imaginar nuestra oferta, los destinos, la promoción y la inversión. Ofrecer esa Colombia profunda, mágica, una oportunidad para vivir una experiencia socio-cultural, de interacción con la naturaleza, un ambiente limpio, sano, respetuoso.

Recientemente leía un artículo de Hosteltur -que suele poner excelentes contenidos en su portal-, en el que se llamaba la atención sobre cambiar los conceptos tradicionales del turismo masivo y comenzar a ligarlo al bienestar integral, el de cuerpo y alma, capaz de ayudarnos a mejorar como personas, a sentirnos más sanos y más plenos. Un cambio de narrativa.

Una narrativa que motive al turismo regenerador del medio ambiente y se contraponga a la depredación ambiental, que nos aliente a todos a compensar nuestra huella de carbono y se integre a la economía circular, a los programas para mitigar los efectos del cambio climático.

Camino ascendente

Nuestro turismo ha iniciado un camino ascendente gracias a la confianza de amplios sectores empresariales y al respaldo institucional, pero tiene como reto una nueva reingeniería turística que profundice en una amplia dimensión no sólo del concepto turístico sino de su aspecto humano y espiritual, un turismo equilibrado que motive la armonía entre el hombre, el medio ambiente y los medios económicos, vinculante con todas las expectativas globales a favor de mitigar los efectos del cambio climático.

“Encanto” puede ser un vehículo para diseñar estrategias orientadas a transmitir confianza, seguridad, compromiso y emociones positivas a millones de potenciales turistas que ante la pandemia han elevado su nivel de conciencia y ahora exigen mayores garantías en cuanto al cumplimiento de todas las normas sanitarias y de bioseguridad.

Según estadísticas de Google, el 83% de los potenciales turistas tiene planeado viajar una vez se supere la fase crítica de la pandemia. La consultora Ey Law agrega que el apetito de viaje será joven, con edades entre los 25 y 39 años, de ímpetu aventurero y deseoso de descubrir nuevos destinos, características que deben ser tomadas en cuenta por los promotores a la hora de presentar las ofertas, haciendo hincapié en los nuevos valores que comprenden bioseguridad y un servicio sin fallas, con buena logística, orden, distanciamiento físico, con capacidad para hacer sentir seguro al huésped, con seguimiento y control constante. El nuevo turista tardará en librarse de los temores del contagio.

Momentos de transición

IATA reveló que a 80% de los viajeros les preocupa quedar atrapados fuera de casa, por lo que está en los colombianos ayudar a reactivar el sector y en la cadena de valor turística en atraerlos. Definitivamente el amor por lo nuestro debe de fomentarse. The Economist pronostica que para 2021 las vacaciones serán menos, más largas y más cercanas, que la mayoría de los países impondrán cuarentenas de al menos dos semanas, lo cual sumado a la exigencia de pruebas de covid desmotivarán a los viajeros.

Frente a las adversidades los potenciales turistas van a ser más exigentes, y a la vez más conscientes. La tolerancia y la receptividad por parte de los operadores será determinante en el equilibrio de intereses, reforzar la dimensión humana y espiritual del turismo, desarrollar capacidades cognitivo-emocionales, ser mejores personas, promover las virtudes, las buenas prácticas, la tranquilidad y el bienestar.

De momento debemos crear suficiente musculo en esta etapa de transición para preparar el escenario internacional que, según la Organización Mundial del Turismo, se vislumbra para el 2022 en adelante. Apostarle al turismo siempre valdrá la pena, los beneficios son de todos y para todos.

Publicado en Ladevi Colombia aquí