Una ley laboral actualizada

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El proyecto de ley de trabajo en casa presentado por el Gobierno y que establece las condiciones para las personas que hoy laboran desde su residencia es una propuesta urgente y necesaria, pero se queda corta en su alcance, deja pasar la oportunidad de tener un marco normativo que permita otras modalidades de contratación que estimulen la creación de nuevas industrias, generar empleos e incentivar la inclusión.

En un contexto de contracción económica, alto nivel de desempleo y una dinámica de reacomodación empresarial y comercial, la ley actual de trabajo es insuficiente. Tenemos una ley laboral poco flexible e impide tener facilidades, otras opciones y oportunidades a quienes están sin trabajo.

Facilitar la creación de empleo es indispensable para superar los momentos complejos que estamos pasando y a la vez ponernos al día con una ley laboral que cuente con los mecanismos de contratación más flexibles, por hora y remoto.

Por ello hay que considerar la propuesta radicada por el congresista DeLuque -que también hace curso legislativo-, que procura ampliar los conceptos, profundizar los efectos, conciliar las iniciativas y dejar una normativa moderna, amplia, con mayores opciones para la ejecución de distintas actividades laborales y no apenas como una forma de prestación de servicio ocasional, temporal o excepcional que responde al inmediatismo en las acciones que ha demandado la emergencia económica.

El interés que debe primar es que se obtenga una ley moderna que contribuya a crear empleo, cubrir las obligaciones de empleados y empleadores -sin alterar la relación laboral-, que flexibilice las modalidades de contratación sin reducir las obligaciones ni desmejorar las condiciones en general.

También que establezca claridad suficiente para evitar interpretaciones, contribuya a mejorar la calidad de vida de millones de personas que están en capacidad de trabajar, incluyendo el de responder de manera remota a su demanda de servicios.

Los temores de que puede deteriorar la calidad y las condiciones de los puestos de trabajo son infundados, pues lo que permitirá es, además de crear nuevos empleos, reducir la informalidad y mejorar la seguridad, la movilidad, la calidad ambiental y el bienestar general al tener en las ciudades menos personas movilizándose.

El trabajo remoto es una opción flexible para el desarrollo de las actividades laborales pactadas, que el empleado pueda ejecutar el trabajo desde cualquier lugar, libremente y de manera ocasional, en lugares diferentes al espacio físico del empleador, cumpliendo con los requerimientos de un contrato.

Ha sido acertado mantener una distinción clara entre el teletrabajo y el trabajo en casa, siendo la primera un beneficio y ventaja donde el trabajador puede desempeñarse libremente de manera ocasional en lugares distintos a los locales del empleador. La segunda es el arreglo mediante el cual el trabajador puede desempeñar su labor sin requerir su presencia física.

Ampliar las posibilidades y tener más opciones de contratación beneficia el sistema laboral sin que se pierdan los derechos de los trabajadores ni desaparezcan los beneficios que tienen, pues actualiza una ley que impide migrar a las nuevas industrias. Es cuestión de hablar, conciliar y dejar claras las reglas del juego.

Publicada en La Republica aquí

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