Lo correcto es asirse al timón, evitar el naufragio

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La temporada turística no fue lo que se esperaba, aunque tampoco fue tan mala como hubiera podido ser. He leído informes positivos y otros no tanto, aunque la nueva oleada de propagación, con sus descuidos, restricciones y confinamientos al final dejaron la sensación de que seguimos nadando contracorriente. Pero no por eso vamos a dejar de ser persistentes y propositivos. Tenemos que serlo hasta que recuperemos la senda por la que veníamos hasta la irrupción de la pandemia.

No se puede desatender el sector, lo correcto es asirse al timón, evitar el naufragio, pensar en prospectiva sobre el regreso y la recuperación. El Gobierno, con sus recursos limitados, hace lo que puede, el Congreso ya aprobó una ley de turismo que actualiza la vieja normativa y ofrece herramientas para afrontar la crisis, los empresarios resisten, los turistas siguen ahí.

La nueva realidad exige prepararnos. Hay al menos tres frentes que serán determinantes a corto plazo y el primero debe ser neutralizar la propagación del virus extremando los cuidados personales: solo desde el cuidado de cada uno y de las herramientas que aporte el gobierno y el sector para generar confianza lograremos avanzar.

La segunda es la tecnología ya que la realidad virtual, la inteligencia artificial, la robótica e incluso la neurociencia ya son actores principales en la reactivación del sector.

La tercera la infraestructura. Más que proyectos, en Colombia necesitamos megaproyectos. Atractivos de mayor escala fortaleciendo nuestro mayor producto turístico que es el de naturaleza o ecoturismo, como un parque nacional que podamos visitar con todos los servicios y las precauciones de seguridad, como los hay en muchos países. O una línea férrea en el Caribe, para poner otro ejemplo. ¿Se imagina usted un tren desde la Guajira hasta el Urabá? En cada región hay muchas posibilidades para pensar en grande y se deba apuntar a que los destinos sean competitivos, seguros, que ofrezcan experiencias atractivas para viajeros nacionales e internacionales y faciliten la generación de puestos de trabajo directos e indirectos para que el turismo sea factor clave en la reactivación económica del país.

Es difícil hacer previsiones sobre cuánto tardará la recuperación porque dependemos de la urgencia de controlar la expansión del coronavirus y del acceso a las vacunas, y que estas sean tan eficientes como esperamos. Para Colombia el 2021 será de altibajos, dificultades y retos. No podemos desfallecer ni dejar decaer el ánimo. Son tiempos de creatividad e innovación empresarial, así como de inversión institucional.

Realidad virtual

Los destinos inteligentes usan la tecnología para establecer políticas que ayuden a mitigar los efectos negativos de un turismo masivo. La tecnología puede ayudar mucho a tener una idea del uso del suelo y la distribución de los viajeros y así tomar decisiones más correctas.

Algunos destinos europeos, por ejemplo, están promoviendo la realidad virtual para vivir experiencias desde casa. La tecnología ya existe –la NBA estadounidense ofrece palcos por realidad virtual para ver partidos en primera fila–. Aunque incipiente, esa herramienta ya permite visualizar cómo se vivirán experiencias en el futuro. Se presume que influirá notablemente el turismo en pocos años.

La actividad turística produce altas emisiones de carbono, dado que requiere un alto consumo de energía y combustible, por lo que se prevé una evolución hacia una actividad turística más sostenible y en ese sentido tenemos que preparar a las nuevas generaciones de turistas y a los profesionales de la industria.

También en el uso proactivo del big data para conocer en tiempo real lo que pasa en un destino y anticipar el comportamiento del viajero. Eso hará más eficiente el uso de los recursos y garantiza un mejor retorno de la inversión que se hace en promoción. El conocimiento de la red, la cantidad de información que se pueda tener a disposición y altas dosis de innovación son claves para la competitividad del sector.

Empresas emergentes que encarnen modelos tecnológicos e innovadores y disruptivos, pero que simultáneamente tengan la capacidad de adoptar mecanismos de economía circular, cuyo principio es no desechar el material que tradicionalmente se consideraba “sobrante” cuando se utilizan insumos para la producción.

El turismo es uno de los sectores donde es más fácil percibir los cambios tecnológicos porque tiene alcance global y afecta todos los eslabones de la cadena, desde la planificación hasta la valoración de la experiencia.

Es indiscutible la importancia que presenta el turismo para cualquier economía. Lo contradictorio es cuando esas expectativas chocan con realidades adversas que causan desesperanza, desánimo, frustración y parálisis. En este momento el sector se encuentra en una encrucijada, en un punto de inflexión, su columna vertebral compuesta por la infraestructura hotelera, los medios de transporte, la restauración y demás los servicios se ve seriamente afectado por las restricciones de movilidad que nuevamente se imponen ante el segundo brote de coronavirus.

La responsabilidad y el positivismo nos obligan a buscar salidas, soluciones, no solo trillar sobre la necesidad de una nueva narrativa, de una reinvención o de una reconversión, se trata de ponderar con objetividad la realidad del sector y diseñar estrategias que permitan el reflote de la columna vertebral de la economía turística.

Publicado en Ladevi Colombia aquí

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